Carlos Gómez es una de las más grandes g angas del béisbol

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Bob Uecker, el narrador integrante del Salón de la Fama, con una calificación máxima en la escala 20-80 de los scouts en cuanto a su capacidad de congeniar, está divirtiéndose bastante en su gira de despedida del palco de transmisiones de los Cerveceros de Milwaukee. Él pasará el verano narrando los partidos con su estilo inigualable, firmando autógrafos, recordando el 25 aniversario de la película “Major League” y, en un día lento, acariciando de vez en cuando a Hank, el perro callejero que el equipo rescató durante el entrenamiento primaveral.

Uecker también se adhiere a un ritual beisbolero peculiar. Cada día, en el vestidor, lobby de un hotel, o donde sea que la vida lo lleve, él se asegura de hacer conexión con el jardinero central de los Cerveceros Carlos Gómez para un poco de convivencia masculina. El anecdotista de 80 años y la maquinaria humana de 28 años se alistan para un combate falso, chocan sus manos con la suficiente fuerza como para crear un eco, mientras gritan de forma simultánea algún mantra predeterminado para motivarse.

“Tenemos que hacerlo todos los días, aunque a veces me duela la mano terriblemente”, dijo Uecker. “Él me llama Big Papi. Es uno de mis jugadores favoritos”.

Si Uecker quiere un lugar en el Club de Fans de Carlos Gómez, quizá tenga que llamar para hacer una reservación.

Gómez todavía no surge como una sensación a nivel nacional, pero los aficionados de los Cerveceros, los pitchers rivales y los promotores del WAR (Victorias sobre Reemplazo) en el béisbol saben todo acerca de él. Durante el trayecto en donde bateó 24 jonrones, se robó 40 bases y jugó una defensiva de otro planeta en 2013, Gómez consiguió un WAR de 8.9, empatando con Mike Trout en el primer lugar en Grandes Ligas, en la clasificación de Baseball-reference.com.

Con un sólido inicio esta temporada (está bateando.333 con 1.023 de OPS), Gómez continúa aceptando los pronósticos de estrellato que le pusieron en el camino cuando firmó con los Mets de Nueva York en su natal República Dominicana en 2002. Dados los antecedentes que persiguen a Ryan Braun luego de su suspensión en el caso de Biogénesis, es fácil ver surgir a Gómez como un rostro más prominente para la franquicia de Milwaukee en los próximos años.

De hecho, Gómez y el campocorto Jean Segura adornan la portada de la Guía de Medios 2014 de Milwaukee, y Gómez fue el centro de atención el sábado, cuando recibió su primer Guante de Oro ante 42,828 aficionados en Miller Park. Los latinos representan solamente el 13 por ciento de la población en el condado de Milwaukee, pero esa cifra se está incrementando, y Gómez tiene el atractivo que puede trascender culturas.

Braun, quien está fascinado con la energía y la naturaleza amistosa de Gómez, es parte del club de aficionados. Él recuerda cuando Gómez le dijo que una vez en República Dominicana corrió un sprint de 40 yardas en 3.7 segundos usando zapatos de atletismo.

“No sé lo que corra Usain Bolt”, dice Braun, “pero para mí, eso tiene que ser una especie de récord mundial”.

Braun tiene dudas comprensibles acerca del tiempo en las 40 yardas, pero él ha visto a Gómez pegar cuadrangulares monstruosos en las prácticas de bateo, y perseguir pelotas que la mayoría de los humanos no pueden alcanzar en jardín central. También está convencido de que podría lanzar a 95 millas si los Cerveceros alguna vez deciden colocarlo en el montículo.

“No puedo imaginar a alguien que tenga un paquete de herramientas más impresionante que el de él”, dice Braun. “Lo he dicho antes, pero él es único individuo en la liga que tiene las cinco herramientas y puede rapear en varios idiomas”.

También tiene un precio moderado

Gómez también es una de las mayores gangas en el béisbol, gracias a una extensión de tres años y $24 millones que firmó con Milwaukee en marzo de 2013, ocho meses antes de convertirse en agente libre. El acuerdo integra dos términos que en raras ocasiones aparecen uno al lado del otro en el mundo de la economía del béisbol.

El primero es “Cliente de Scott Boras”. El segundo es “Contrato amigable para el equipo”.

Los contrastes son duros. Mientras Gómez ganará $7 millones esta temporada a cambio de batear como primero en el orden y jugar con calidad en una posición prominente en la mitad del campo, Hunter Pence ganará $16 millones en el primer año de un contrato de cinco años y $90 millones con San Francisco. Jacoby Ellsbury y Shin-Soo Choo, otros dos jardineros representados por Boras, firmaron acuerdos de nueve dígitos durante la temporada baja, que hacen ver magro el cheque de Gómez a comparación.

Pasen algunos minutos con Gómez, y está claro que él fue el motor principal del acuerdo. Él firmó el contrato como una deferencia a su padre, Carlos Sr., y a su madre, Belgika, que se mudaron a una casa más grande en un mejor vecindario desde que él comenzó a recibir un salario en Grandes Ligas.

“Desde el primer día en que jugué en Grandes Ligas, le dije a mi padre, ‘Es suficiente. Ya no vas a trabajar'”, recuerda Gómez. “Mi madre y mi padre me dieron todo. Les dije, ‘Es hora de que ustedes disfruten la vida y tengan todo lo que se merecen'”.

Gómez proviene de orígenes humildes. Él creció en una familia de cinco integrantes en Santiago, República Dominicana, donde a menudo faltaban las posesiones materiales. Carlos Sr. trabajaba como mensajero en un banco, y había días en que un plato de arroz y huevos debían alcanzar para el desayuno, la comida y la cena.

El joven Carlos aspiraba a una vida mejor a través del deporte. Practicó básquetbol, atletismo, judo y kick-boxing en su juventud, pero el béisbol era la ruta obvia para el éxito. Tras generar interés de los Tigres, Bravos, Cachorros y Yankees, firmó con los Mets luego de un campamento de pruebas, por $60,000.

En medio del despliegue publicitario obligatorio para un prospecto, los Mets subieron agresivamente a Gómez por el sistema. Él eludió Clase A alta, y tenía 21 años cuando hizo su debut en Grandes Ligas en 2007. Gómez jugó con un entusiasmo tal, que el ex gerente general de los Mets, Omar Minaya, temía que él corriera desde el jardín derecho y se estrellara con el jardinero central Carlos Beltrán. Pero Minaya nunca se preocupó de que los Mets estuvieran apresurando a Gómez.

“No creo que empujes a los talentos buenos demasiado rápido”, señaló Minaya, actualmente un vicepresidente senior con los Padres. “Con los buenos prospectos, ayuda a su desarrollo. Pienso que lo hizo alguien mejor”.

Ultimadamente, Gómez necesitó dos cambios de escenario para lograr destacar. En febrero de 2008, los Mets enviaron a Gómez y otros tres jugadores a Minnesota por Johan Santana. Casi dos años después, los Cerveceros canjearon a J.J. Hardy a los Mellizos a cambio de Gómez, para cubrir un hueco en el jardín central, y abrirle un espacio al campocorto prospecto Alcides Escobar.

Durante años, Gómez se topó con coaches que le dijeron que debía acortar su swing y pegar roletazos, para aprovechar su velocidad. Finalmente, en 2012, él le dijo a Ron Roenicke, mánager de Milwaukee, que él estaba listo para batear como adulto, y mostrar en los partidos el mismo poder que sorprendía a sus compañeros en las prácticas de bateo.

Gómez batea con tal fiereza, que ocasionalmente tiene problemas para mantenerse erguido en la caja de bateo. Pero su promedio de slugging se ha incrementado cada año desde 2009, de .337 a .357 a .403 a .463 a .506. Y él tiene un prolijo.632 luego de 14 partidos esta temporada.

“Durante cinco o seis años, intenté poner la bola en el terreno, tocarla, batearla para la banda contraria”, dijo Gómez. “Sé que la gente quería ayudarme a mejorar, pero no funcionaba. Finalmente dije, ‘Estoy cansado’. Si me iba a quedar fuera del béisbol, al menos quería intentarlo a mi manera”.

Pararrayos

Los Cerveceros usan palabras como “apasionado” y “energético” para describir a Gómez, quien ha intentado contener su entusiasmo en el pasado solamente para darse cuenta de que demasiadas restricciones merman su estilo. En Minnesota, los Mellizos –notoriamente inclinados a la vieja escuela- le pidieron que redujera sus sonrisas dentro del campo al igual que sus demostraciones emocionales, para no ser acusado de dejar en ridículo a los rivales. Pero Gómez se sintió reprimido por esas órdenes.

“Incluso un día difícil es un día bueno para mí”, dice. “Es la forma en cómo juego al béisbol. Le digo a todos, ‘No respetas al béisbol cuando no lo juegas lo suficientemente duro’. Cada vez que entro al campo, doy el 101 por ciento. Eso muestra respeto por el deporte, para mis compañeros y para el otro equipo”.

Los Bravos de Atlanta quizá difieran al respeto. Gómez fue el centro de atención durante una confrontación de sensibilidades y entusiasmo sin freno el año pasado, creando una escena tal mientras recorría las bases tras pegarle un cuadrangular a Paul Maholm de los Bravos, que el ex cátcher de Atlanta, Brian McCann, se interpuso furiosamente en su camino antes de que llegara a home. Gómez se disculpó por su conducta “inaceptable” y prometió dar un mejor ejemplo en el futuro.

Trotar lentamente luego de pegar un cuadrangular ya no es un problema. De acuerdo a Tater Trot Tracker, el sprint de 16.18 segundos que tuvo Gómez contra Atlanta en el Día de Apertura fue el trote más rápido tras un jonrón esta temporada. Es poco menos de la mitad que los 32.91 segundos empleados por David Ortiz para recorrer las bases durante un vuelacercas reciente.

“Es como si Carlos le dijera a la gente, ‘Corro rápido tras un jonrón, porque es divertido'”, dijo el gerente general de los Cerveceros, Doug Melvin. “Te critican si vas demasiado lento, y te critican si vas demasiado rápido”.

Conforme evoluciona el juego de Gómez, los aficionados de los Cerveceros lo observan con una óptica distinta. Su percepción inicial de exasperación ha dado paso a una sensación de anticipación de cuándo ocurrirá su próxima atrapada brillante o un kilométrico jonrón. Los aficionados, al igual que los scouts, saben lo que es “soñar” con un jugador que tiene semejantes talentos naturales.

Durante un evento en Madison, Wis., Melvin le recordó a los poseedores de boletos de temporada de los Cerveceros cómo pueden cambiar las percepciones cuando un jugador madura, reduce los errores y permite que el talento lo lleve, en lugar de intentar forzar las cosas.

“Le dije a la gente que recordaba que dos años atrás, ellos me preguntaban en ese mismo lugar, ‘¿Cuánto más tenemos que soportar que Carlos haga el swing a malos lanzamientos o genere outs con un mal corrido de bases, o lance a la base equivocada?'”, recuerda Melvin. “Ahora, él es uno de los jugadores más populares”.

Gómez está eternamente agradecido con los coaches que le ayudaron a corregir los defectos en el camino. Los ex ligamayoristas Brett Butler, Gene Richards, Mookie Wilson y Juan Samuel fueron algunos de los instructores que le ayudaron a darle forma a su juego. Cuando era un muchacho en la República Dominicana, a Gómez le encantaba ver a Andruw Jones, Manny Ramírez y Rickey Henderson jugar a la pelota. Cuando estaba con los Mets, Gómez tuvo la oportunidad de pasar tiempo con Henderson, aprendiendo el fino arte del robo de bases.

Gómez disfrutó una emoción aún mayor y un “sueño personal hecho realidad” cuando Willie Mays le entregó su primer Guante de Oro en un evento en Nueva York durante la temporada baja. Gómez se unió a George Scott, Cecil Cooper, Sixto Lezcano y Robin Yount, al convertirse apenas en el quinto ganador del Guante de Oro en la historia de los Cerveceros, y se convirtió en el primer pelotero de Milwaukee en los últimos 31 años que recibe el galardón.

Entonces, ¿qué es lo que sigue? Gómez necesita seguir incrementando su promedio de embasarse de .338 del año pasado, si es que quiere ser un primer bat destacado en las Mayores. Pero una temporada de 30 cuadrangulares y 30 robos es un objetivo realista.

“La temporada pasada fue buena”, dice Gómez. “Pero no fue lo suficientemente buena”.

A los 28 años, Gómez tiene la suficiente experiencia para entender que se requiere trabajo arduo, pero también es lo suficientemente idealista para soñar en grande. Paciencia, oportunidad y habilidades han coincidido en One Brewers Way para la nueva estrella en los jardines de Milwaukee, y es algo muy agradable de observar.

Jerry Crasnick
ESPN.com (Traducción)


Publicado por Blogger para BEISBOL 007 el 4/18/2014 11:46:00 a. m.

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Beisbol007

Los Piratas de Pittsburgh son un equipo de tradicion. Ahora mismo estan en una etapa de crecimiento y victorias. Los sigo desde niño . Roberto Clemente es mi Idolo y este blog es un homenaje a todos esos grandes peloteros. gracias

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