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Graciano Ravelo: Adiós a un maestro del beisbol
El beisbol venezolano sufrió una pérdida lamentable, Graciano Ravelo, pelotero en los años 1956-57 con Oriente, equipo con el cual debutó como profesional, y luego jugó con Pamperos, además fue uno de los fundadores de los Tiburones de La Guaira, en 1963, falleció ayer a los 77 años de edad, debido a un cáncer que padecía desde hace un tiempo. Ravelo también participo en la pelota local como técnico de los Leones del Caracas y de los escualos.
Sin embargo, la gran atribución de Graciano para el beisbol nacional, fue la Academia de Beisbol Menor “Graciano Ravelo”, en la parroquia El Valle, de donde salieron jugadores como Francisco el “Kid” Rodríguez y Miguel Ángel García.
“Todos en la Guaira recordamos con mucho cariño a Ravelo, él fue un líder para muchos de nuestros jugadores insignias como el “Kid”. Graciano siempre tendrá un lugar en la franquicia y en nuestro corazón. Seguramente en la temporada le rendiremos un homenaje y recordaremos con su familia lo que le aportó al beisbol y a La Guaira”, afirmó el presidente de los Tiburones, Francisco Arocha.
No sólo La Guaira recordará a Ravelo, el gerente de operaciones de los Leones del Caracas, Ives Hernández, indicó que “Graciano era muy allegado a la organización, además de haber trabajado con nosotros en el pasado como técnico, aún existía un lazo entre el equipo y la labor que lo caracterizó en el beisbol, lo apoyábamos con su academia de beisbol menor. Seguro le recordaremos en algún momento de la temporada”.
La LVBP también se manifestó, el gerente general, Domingo Álvarez comentó que “gran parte de lo que conocemos hoy nuestro beisbol actual, se lo debemos a Ravelo. Él trabajó duro desde la década de los 70 para mejorar este deporte en el país”.
Álvarez, agregó que si la convención de la liga, que se reunirá en Aruba del 7 al 11 de mayo, está de acuerdo, el próximo campeonato de beisbol profesional, podría ser en memoria de Graciano Ravelo.
Aragua consiguió los bates que le faltaban para viajar a la Serie del Caribe
Buddy Bailey tendrá en Santo Domingo un problema que no había sufrido desde el 12 de octubre, el día que comenzó la temporada 2011-2012 del beisbol venezolano.
El piloto de los Tigres de Aragua por fin tendrá abundancia de bates y no muchos lugares donde colocarlos en su alineación.
El representante de Venezuela en la Serie del Caribe viajó este miércoles a República Dominicana con un equipo diferente al que triunfo en la final de su país.
Los felinos todavía cuentan con buenos brazos, aunque perdieron a algunos de sus relevistas estelares. Para compensar esas bajas, sumaron a los mejores abridores disponibles y a algunos de los relevistas más eficaces en la recta final del circuito suramericano.
La diferencia estará en el lineup. Bailey, por una vez, deberá hacer malabares para ubicar a todos los maderos que la gerencia añadió antes de tomar el vuelo chárter con destino a Quisqueya.
El jonronero Luis Jiménez aceptó volver a reforzar a Venezuela. Lo hizo hace un año, después de ser el Jugador Más Valioso de aquella final. Es el cuarto bate perfecto, con fuerza y disciplina en el home. Le faltan días para reportarse a los Marineros de Seattle, que en principio le asignarán a triple A.
¿Dónde poner a Jiménez? Es inicialista, pero la primera base de los bengalíes pertenece a Héctor Giménez, otro slugger, además ambidiestro. Puede ser designado, pero ese es el rol de Edgardo Alfonzo, el Regreso del Año, caudillo de su nuevo equipo a todo lo largo de los playoffs.
Giménez es originalmente un receptor, pero no juega allí desde el verano boreal pasado, en las menores de los Dodgers de Los Ángeles. Ha estado un puñado de veces en el outfield, nunca en el beisbol invernal.
Bailey sugirió que esas dos opciones pudieran ser la salida para usar simultáneamente a sus tres figuras ofensivas.
• Aunque ponerle detrás del plato implicaría dejar en la banca a Gustavo Molina y Guillermo Rodríguez, caretas orientados hacia la defensa, la prioridad del estratega desde que comenzó su desempeño en la tierra de Luis Aparicio, una década atrás.
• Y aunque enviarle al outfield significaría dejar en el banco al cubano Adonis García, suponiendo que cualquier experimento ocurriría en la pradera izquierda, no en la más complicada pradera derecha.
La defensiva probablemente le gane un lugar en la alineación a Jorge Cortés y Jonel Pacheco, right y center, respectivamente, en el ordenamiento habitual del técnico estadounidense. Lo que lleva a otra diatriba: ¿dónde poner a César Suárez?
Suárez es el campeón bate de la ronda eliminatoria, un bateador de extrabases cuya posición original es el infield. El zuliano no tiene como principal virtud su guante, lo que le sacó del cuadro interior de sus Tiburones de La Guaira. Como García, es un jardinero izquierdo por defecto.
El alto mando de Aragua ve a Suárez como un infielder en esta ocasión. O bien como intermedista, con Luis Hernández en las paradas cortas, o bien en la antesala, con Luis Maza en el segundo saco.
Será extraño ver a Bailey ubicando a todos ellos en el mismo lineup; el dirigente no oculta que prefiere a un buen defensor antes que a un buen bateador, para apoyar mejor a su pitcheo, y así ha construido su reputación como un mítico ganador.
Un ejemplo de eso es la inclusión de Miguel Rojas en este viaje. Es un torpedero natural. Si juega, Hernández tendría que moverse a la intermedia, como hizo en Venezuela mientras Ronny Cedeño estuvo sano.
Rojas fue una petición expresa de Bailey. Jiménez llegó por deseo de la directiva y Rojas llegó por solicitud del timonel. Puede que sea usado como reemplazo defensivo, que juegue en la línea central y hasta que sea empleado como primero o segundo bate. Cualquier cosa puede pasar.
EL JUGUETE FAVORITO DE BAILEY
El manager del cuadro venezolano podrá probar una decena de alternativas al momento de ordenar su ofensiva, pero parece tener listo su jueguete favorito: el pitcheo.
Los felinos han construido su hegemonía nacional sobre los brazos de sus serpentineros. Y por la puerta de embarque del aeropuerto internacional de Maiquetía desfiló un staff más que adecuado.
Los cinco abridores son pitchers controlados, capaces de dar cinco buenos innings, quizás seis. A Bailey le basta y le sobra con cinco, para poner en acción su bullpen.
Ya no están Eduardo Sánchez ni Wilfredo Ledezma ni Rómulo Sánchez, tres de los “nasty boys” venezolanos que dominaron en los playoffs. Tampoco Rich Rundles, lastimado, lo que dejó al equipo con sólo un especialista zurdo. Francisco Buttó, el pitcher con más salvados en las series del Caribe, no ha exhibido el dominio del pasado.
José Mijares y Víctor Moreno se mantendrán en los últimos dos innings. Formaron parte de aquellos “nasty boys”.
Pedro Guerra y Pedro Rodríguez mostraron dominio con los Navegantes del Magallanes y los Caribes de Anzoátegui, en la semifinal, y deberían ser los setups. También Jon Hunton, el Cerrador del Año en la nación suramericana, aunque el derecho se ha venido a menos desde la última semana de diciembre y mejor sería que no lanzara más allá del sexto.
Alberto Bastardo será el único especialista zurdo, lo cual es una limitación y un problema. Marcos Tábata apoyará en el relevo intermedio.
Del rendimiento de estos bomberos dependerá, en buena medida, la opción de Venezuela en la Serie del Caribe.
Ignacio Serrano es periodista deportivo especializado en béisbol desde 1988; ha trabajado en algunos de los principales medios de comunicación en Venezuela como el diario El Nacional y Radio Caracas, y es colaborador de ESPNdeportes.com. Consulta su archivo de columnas. / http://espndeportes.espn.go.com/news/story?id=1458928&s=beisbol/seriedelcaribe2012&type=column

Urbano Lugo celebra 25 años de su juego sin hits ni carreras
Este martes 24 de enero se cumplen 25 años de la histórica hazaña del juego sin hits ni carreras que propinó el lanzador venezolano Urbano Lugo Jr. vistiendo la camiseta del equipo Leones del Caracas ante los Tiburones de La Guaira, en el partido de la gran final de la temporada 1986-1987 de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional.
Lugo, uno de los mejores pitchers del beisbol venezolano, es recordado no sólo por este emblemático logro, sino también porque con ese triunfo el conjunto Leones de Caracas se tituló campeón en el cuarto juego de la final de la campaña 86-87.
Además, emuló a su padre Urbano Lugo, quien también lanzó un juego sin hits ni carreras en el año 1973, justamente contra el equipo Tiburones de La Guaira.
De esta forma padre-hijo compartieron la hazaña de lanzar un no hit no run en el beisbol venezolano.
Otro dato relevante es que tanto el padre como el hijo, lanzaron sus respectivos juegos ante el mismo receptor venezolano, el desaparecido Baudilio Díaz.
Al transcurrir 25 años, el legendario lanzador falconiano recuerda con satisfacción esa fecha en la que escribió con letras doradas su nombre en la historia del beisbol venezolano.
“Es un hecho gratificante por varios aspectos, entre ellos y el más importante que emulaba la hazaña de mi papá, quien siempre admiré, y el hecho de convertirnos en la primera pareja padre-hijo que lanzaba un no hit no run en el beisbol venezolano me llenó de orgullo como lanzador y como hijo”, expresó Lugo vía telefónica.
Acotó Lugo Jr.: “Entre las cosas valiosas que tiene esta hazaña, es el cariño de la gente, que todavía recuerda la labor como pelotero y todo lo que uno hace en función del beisbol del país. Me ha pasado que cuando estoy en la calle las personas se acercan y aun te habla de ese juego, y en verdad que eso llena”.
En 16 años de carrera en el beisbol profesional venezolano, Urbano Lugo vistió la camiseta de los Leones del Caracas, en los cuales lanzó en 152 juegos, 114 de ellos fueron como abridor, ganó 52, perdió 36 y salvó tres, para dejar una efectividad en su carrera de 3.29 como lanzador estelar.
GLOBOVISION

Hace 24 años Urbano Lugo Jr hizo historia al lanzar no hit no run en juego final de la LVBP
Caracas, 24 Ene. AVN .- Recordado por el juego sin hits ni carreras que le propinó al equipo Tiburones de La Guaira para coronar a Leones del Caracas en la temporada 1986-1987, Urbano Lugo Jr. es sin duda, uno de los mejores lanzadores en la historia del beisbol venezolano.
El ex serpentinero criollo logró una hazaña en la pelota local al emular a su padre Urbano Lugo, hazaña que conquistó en el año 1973, para convertirse de esta manera en la pareja padre-hijo en lanzar un no hit no run en la liga local, justamente el 24 de enero de 1987, hace 24 años.
Vistiendo durante toda su carrera el uniforme del cuadro capitalino, Urbano Lugo Jr. vivió grandes momentos ytuvo la dicha de jugar en el mismo equipo y con el mismo número de su padrem, la franela (Nº 8).
Oriundo de Falcón, Urbano siempre se decantó por el beisbol y en su niñez jugaba las populares caimaneras de pelotica de goma y cuenta que en las noches previas a los juegos dormía con el uniforme puesto.
“Comencé a jugar a los ochos años porque en Falcón no había categorías compoticas, sino desde infantil en adelante pero siempre con Criollitos de Venezuela hasta la categoría juvenil”.
“La pelotica de goma no podía faltar, ya que todos los peloteros en alguna ocasión jugamos con pelota de goma, eso era algo fijo”, asevera el ex lanzador, quien jugó el campocorto durante sus inicios.
Urbano jugó beisbol menor hasta la temporada 1980-1981 cuando cerró su ciclo en un nacional realizado en el estado Bolívar y de allí se trasladó a la capital para jugar, hasta que en la 1981-1982 fue contratado por la novena melenuda.
Años dorados
Tras jugar en un equipo amateur, en el cual su padre era coach, Urbano se decidió por ser lanzador en vez de seguir jugando en el infield como campocorto, a pesar que su progenitor no confiaba en su talento como serpentinero.
“Mi papá me decía que yo no sería lanzador, pero poco a poco fui mejorando y le prometí que yo también conseguiría un no hit no run para ser la única pareja de padre-hijo que lo lograra y ambos con un mismo receptor que fue Baudilio Díaz”, indicó.
“Fue la decisión correcta, yo jugaba en el campocorto y era un buen bate pero creo en verdad que fue la mejor decisión que tomé. Me gustaba ser lanzador y quería igualarlo”” enfatizó.
Una joya
“Esa tarde fue especial. Agradezco a Dios por haber logrado esa hazaña y lo mejor es que fue para darle el campeonato al equipo. Mejor no pudo haber sido”.
“Es bonito que la gente te reconoce por lo que uno hizo, es gratificante ver que la gente todavía te recuerda por ese juego y en verdad que eso se agradece porque uno se da cuenta que dejó una huella dentro del beisbol”, refleja satisfecho el falconiano.
Ese momento del no hit no run ante los escualos es muy importante en la vida de Urbano, no solo por el hecho como tal sino porque esa jornada del 24 de enero de 1987, tanto sus padres como su hija mayor estuvieron presentes en el estadio Universitario de Caracas.
Lugo alcanzó 50 victorias en el torneo de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional y propinó un blanqueo a Cardenales de Lara para retirarse.
Formación de talentos
Tras su retiro, Lugo no se separó del beisbol y en la actualidad se mantiene trabajando desde las bases con clínicas deportivas a nivel nacional para niños y niñas desde hace unos 5 años junto con su padre.
“Estoy muy feliz por esta faceta, ayudar a todos esos niños y cada vez que vamos a los diferentes estados la gente se contenta por esas clínicas, nos bendicen y eso nos llena para seguir trabajando y seguir apoyando”, explica Lugo.
Hasta la fecha han dictado más de 400 clínicas en todo el territorio nacional, promoviendo este deporte en cada rincón del país y desarrollando a centenares de niños y niñas que sueñan con lograr grandes cosas en el beisbol.
Ficha técnica
Nombre completo: Urbano Lugo
Lugar y Fecha de Nacimiento: Punto Fijo, 12 de agosto de 1962
Edad: 48 años.
Estado civil: Casado
Especialidad: Beisbol
Hazañas logradas: Lanzó un no hit no run en la temporada 1986-1987, emulando a su padre y alcanzó las 50 victorias de por vida en Venezuela.





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