Hanley Ramírez debería ser cambiado ya
Hanley Ramírez no es un tipo muy popular por estos días en Miami.
El pelotero dominicano, dotado de un talento natural para jugar béisbol como hay pocos en las Grandes Ligas, está siendo el centro de muchas críticas de los fanáticos de los Marlins, quienes lo culpan de todos los males del equipo.
Por supuesto que los aficionados exageran, pues Hanley tiene gran parte de responsabilidad en el mal paso de la franquicia, pero es absurdo cargarlo con todas las culpas.
Los programas deportivos de la radio local se inundan de llamadas pidiendo un canje que se lo lleve a otro sitio, mientras lo califican de “manzana podrida” que está dañando al resto de la canasta.
Sin dudas, Ramírez cada día se aleja más de aquel superpelotero que estaba llamado a ser el líder natural del conjunto, el hombre en torno al cual se construyera la franquicia.
Pero tener el número 2 en el uniforme y defender originalmente el campocorto no lo convierte automáticamente en Derek Jeter.
La apatía con que juega a la pelota, que en su momento le criticó (y le costó el puesto) el entonces manager Freddy González, es el pan de cada día de Hanley, quien parece no adaptarse por completo a su nueva posición de antesalista.
Su defensa carece de agresividad a la hora de fajarle a los batazos, a pesar de que ahora requiere menos movilidad que en el campocorto. Y en el plato no se parece en nada a aquel campeón de bateo del año 2009, cuando promedio .342 puntos y remolcó 106 carreras.
Una de las estadísticas que mejor mide la grandeza de un pelotero es el promedio de bateo con hombres en posición anotadora.
En este caso, Ramírez ha sido patético, con sólo .189 (de 95-18 y 24 ponches).
Si la situación es de hombres en posición anotadora y dos outs, peor aún: apenas .122 (cinco hits en 41 turnos y 15 abanicados).
Un líder es aquel a quien todos sus compañeros buscan en los momentos cruciales del juego, de quien esperan un batazo salvador que convierta en victoria una inminente derrota.
Pero a pesar de todo su talento natural, Hanley no parece dispuesto a asumir ese compromiso.
Es una verdadera pena que tantas condiciones que le regaló la vida se malgasten de esta manera.
Algunos fanáticos han llegado incluso a decir (lo cual es un rotundo disparate) que los Medias Rojas de Boston, equipo que firmó originalmente a Hanley como agente libre, lo canjearon a los Marlins en el receso del 2005 al 2006 por sus problemas de actitud.
Error. Entonces el dominicano era el principal prospecto de aquella organización que lo envió a Miami para obtener a cambio a Josh Beckett y Mike Lowell, quienes resultaron figuras fundamentales en la conquista de la Serie Mundial del 2007.
Hanley llegó a la Capital del Sol y tuvo un impacto positivo inmediato. Sólo que ese impacto se ha ido diluyendo en la apatía.
Ramírez debería leer con más frecuencia la frase de Mohamed Alií que el dueño Jeffrey Loria colocó en el clubhouse del nuevo estadio de los Marlins: “Un campeón debe tener la habilidad y la voluntad, pero la voluntad debe superar la habilidad”.
O quién sabe si para el quisqueyano ha llegado la hora de hacer las maletas y buscar otro lugar donde renazca su carrera. Su futuro podría definirse en estas dos semanas, en que el mercado de cambios se vuelve más activo.
Aunque ya su valor de canje no es igual que cuando Boston lo mandó a Miami, porque él mismo se ha encargado de rebajarlos con su actitud, los Marlins podrían aprovechar lo que aún le queda para obtener a cambio hombres que de verdad tengan deseos de jugar a la pelota y dejar el alma y la piel sobre el terreno.
Jorge Morejón / ESPN




